Hay tracks que te enganchan. Un drop que se te queda en la mente en bucle. Un bombo que te hace mover la cabeza aunque no quieras. Pero cuando te metes en una sesión completa, vives otra cosa.

Se trata de entender al DJ, de sentir lo que quiso contar. Cada DJ no solo mezcla música, sino que crea una historia, construye un viaje y tú decides cómo vivirlo. Desde cómo arranca, suave o tensa, te atrapa. Cómo juega con la energía, los silencios, los cambios de ritmo. Te envuelve poco a poco, te sube y te agita. Podemos compararlo incluso con contar una historia, pintar un cuadro o dirigir una película. Todo está pensado.

Una buena sesión no solo suena bien, tiene sentido. Tiene alma. Y cuando conectas con eso, todo cambia. Ya sea en un club, en casa, con cascos en el metro. Cada contexto cambia la percepción. Hay sesiones para cada momento vital. Algunas para bailar. Otras para llorar. Otras para pensar. Otras para recordar.

Escuchar una sesión completa es una forma de dejarse llevar. Aunque sea por una hora. 

Una sesión requiere tiempo, y precisamente por eso deja huella.
Está ahí, disponible para que la escuches como quieras, como si fueran capítulos de un libro que puedes abrir y cerrar cuando tú decidas. Pero cuando la experimentas entera, sin interrupciones, es cuando más se siente.

En un mundo de interacciones rápidas, una sesión es el lujo de parar y sentir.

Cuando llegamos a ese cierre emocional que muchas sesiones tienen, si están bien hechas, el último tema no es solo el final, es el clímax. Sientes que flotas en el aire y piensas, ojalá siguiera un poco más... Quedas como cuando termina una conversación profunda o una noche mágica. Y eso, al final, es lo que hace que vuelvas.

La música electrónica no se resume en tracks sueltos. Se vive en los viajes largos, en los momentos que no se pueden explicar. Y lo más importante, cada uno la vive a su manera. Y una sesión es eso, una invitación a perderte para encontrarte.

Escucha sesiones, piérdete en ellas, escúchalas con el altavoz a toda ostia o en tus cascos, descúbrelas por tu cuenta o compártelas con alguien. Pero no dejes que pasen de largo.

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